miércoles, 25 de enero de 2012

El hechizo.



"Esperando el tiempo, el paraíso se rompe", le dijo el mago que apareció en los sueños de Catalina.
Un minuto antes, estaba saltando en un campo verde minado de besos. La niña del vestido azul aclamaba a gritos un nuevo viaje en la órbita lunar más cercana.
Cerca de la estación, un búho le advirtió que no se arriesgara.
El mago llegó, y deshizo el hechizo.


Y ya.



"Con nada que ocultar, con todo por delante" dice Sabina en una de sus tantas canciones que periódicamente me hacen reflexionar.
Muchas de las cosas en las que me cuesta creer, avanzan poco a poco y me convencen sólo por existir desde su carácter amigable.

Desconfío de la vida, dice una vieja canción y yo desconfío de mi sombra, por si acaso pero esta vez con la seguridad de no querer dañar ningún lazo, ningún yo suelto en boca de los demás.
Pero desde el vaivén y los glaciares, acude mi imagen a su sombra pura. A lo más escondido de mi mente, de lo más sencillo y simple a la delicia de ser yo.

El corazón se mantiene intacto, limpio y feliz. Y lo demás, es lo demás.

A destiempo y a contraluz.

No fuiste ni sos el único, quizás por eso se quiebre tu ego. Demasiadas primaveras pasaron por este cielo como para creer que aún sos dueño de este tesoro que dejaste pasar.
No te juzgo ni te comparo, entonces dejá de hacerlo.
“No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, era la frase con la que solías rematar mis planteos. Hoy, esa misma pintura recorre mis pensamientos hacia vos. No intentes acaparar mi atención una vez más, tarde pronunciaste las palabras que jamás dijiste. Tarde posaste tu mirada –y no tus ojos- en mí.

él.


Dediqué la noche a hundir mis dedos por tus pliegues.
Intenté hacer meditar tu figura hasta enloquecernos. Besándo cada partecita inquieta de tu cuerpo.
Buscando la manera de decirte con cada caricia, las dos millones de formas que siento mi corazón lleno de ti.
Tratando de ser dulce, delicada y sincera en mis gestos, pasional, divertida y enérgica. Siendo lo que soy por sentimiento, por pureza y amor. Y tú, tan perfecto, bello y único que a veces siento que eres un sueño y no quiero despertarme de esto, jamás.
Esperando impaciente que vuelvas, y que nuestro abrazo sea eterno.
Queriendo que este momento se congele y pueda gritarle al viento que ya no sufriré más, porque tu estarás siempre conmigo.
Queriendo quererte cada día más, y llenar mis pulmones de tu aire. Y envolverme ahí, chiquita...entre tus brazos de hierro y diamante. Entre tus ojos café y de esperanza. Entre la delicia de esos labios carnosos que saben al gusto del amor.

Agonía relajada.



Palabras no dichas a tiempo. Distancia. Celos. Envidia. Miedo.
Dolores que no cicatrizaron. Heridas aún con sal. Tumbas abiertas de viejos cadáveres amigos.

Destierro. Deseo.

La nube pasa sobre el cielo como una brisa fantástica y única.
Los nichos del amor se cierran. Los pimpollos desean arder en el fuego mismo de la flor.

Caminata. Desierto.

Agonía relajada. Pies. Piel y algo más.

La lluvia que no cesa. Lejos. Invierno muerto.
Hoy.